El Primer Paso Es Clave En Tú Futuro Como Instructor De Buceo

Muchas veces no le damos la importancia real a los primeros pasos. En general, y no solo hablando de buceo, el primer paso es ese «prueba a ver si te gusta» de cualquier actividad. Y hacer esa prueba en malas condiciones, o en un sitio donde no se le da la importancia que tiene, puede acabar con cualquier expectativa que tuvieras.

Ese primer paso, si se hace mal, puede cargarse todas tus futuras expectativas como instructor. Pero si es una buena experiencia, puede reafirmar tus ganas de progresar y hacer que tomes este camino con más fuerza de la que tenías cuando empezaste a leerme. Te lo cuento con mi propia historia, porque yo tuve las dos: una experiencia pésima y otra que me cambió la vida.

En corto: El primer contacto con el buceo marca tu futuro como instructor más de lo que crees. Una mala primera experiencia puede frenarte en seco, y una buena puede impulsarte a toda velocidad. Por eso no trates tu bautismo o tu Open Water como un mero trámite: elige bien el centro, el lugar y el momento, y conoce a tu instructor. Y si la primera vez sale mal, siempre puedes volver a intentarlo.

Las malas experiencias las tendrás a lo largo de los años, es inevitable. Pero es importante que la primera sea buena, porque es la que nunca se olvida y la que puede hacer que frenes en seco tus metas en el buceo o que las impulses a toda velocidad. Aun así, como nunca se puede estar 100% seguro de acertar con las decisiones, piensa que si tu primera experiencia es mala siempre puedes volver a intentarlo. Recuerda que, si tantísima gente cambia su forma de pensar y de vivir para dedicarse a esto al 100%, es por algo.

El buceo es una actividad con muchísima variedad. Si te dedicas al esquí, solo puedes ir a una montaña y verlo todo blanco; podrás trabajar en resorts con mejores o peores instalaciones, pero la esencia es la misma. En buceo, en cambio, cada lugar es un mundo, y puedes tener experiencias completamente distintas según dónde lo hagas.

Mis comienzos en el buceo

Mis comienzos en el buceo fueron desastrosos. Mi primera experiencia fue en un viaje con mis padres a Puerto Madryn, en el sur de Argentina. Un lugar maravilloso, pero donde las condiciones del mar no son precisamente las mejores para iniciarse en una actividad como el buceo.

Allí vimos que un centro de buceo en el paseo marítimo hacía bautismos en una zona «teóricamente» plagada de ballenas yubarta. Y sí, había ballenas, pero la visibilidad de 5 o 6 metros, la temperatura por debajo de los 12 grados y los escasos 15 minutos que estuvimos en el agua dificultaron cualquier acercamiento a estos impresionantes animales.

Los centros de la zona habían construido una especie de plataforma a dos minutos del puerto, con algo parecido a un elevador. Nos iban bajando de uno en uno con el instructor, nos sacaban una foto y nos subían. El buceo apenas duraba 15 minutos. A la salida nos daban la foto junto con un diploma, y para casa.

¿Resultado? Le dije a mi padre que había sido la mayor estupidez del viaje. Me pasé dos horas tiritando por culpa de un traje de 5 mm y tres tallas grande que me habían dejado (probablemente de ahí venga mi terror a las aguas frías y mi necesidad de traje seco cada vez que el agua baja de 25 grados). En fin, un buzo menos en el mundo. Por cierto, el instructor llevaba traje seco.

Segundo intento en el mundo del buceo

Sí, mi padre es un pesado: cuando cree que algo me va a gustar, le encanta insistir. A veces no tiene suerte, como cuando de pequeño, cada vez que me iba a la cama, no se quedaba tranquilo sin preguntarme 21 veces si quería un vaso de leche antes de acostarme. Otras veces, en cambio, me han cambiado la vida.

Gracias a esa insistencia constante, conseguí repetir la experiencia, pero esta vez mucho más al norte, en la pequeña isla de Providencia, en Colombia. En esta ocasión, el instructor estaba justo abriendo el centro de buceo; nosotros quitamos los plásticos de los equipos y fuimos sus primeros clientes.

Con Edgar, que así se llamaba el instructor, hicimos el curso Scuba Diver: cuatro buceos en aguas cristalinas, con alguien que disfrutaba de su trabajo y, sí, con el agua a 30 grados, sin traje, solo una camiseta para evitar la rozadura del chaleco. Edgar consiguió transmitir su pasión por el buceo y, gracias a él (y a la insistencia de mi padre), empecé a disfrutar de esta actividad de verdad. De no ser por ese entusiasmo, probablemente hoy no podría contarte que tengo un centro de buceo en el Caribe.

Comienza con el pie derecho o no darás el siguiente paso

Probablemente mi primer paso no terminó de marcarme lo suficiente como para borrar la palabra «buceo» de mi vocabulario, seguramente porque me tocó joven y porque tengo un padre muy insistente. Pero lo que sí tengo claro es que la segunda experiencia, con Edgar en Providencia, fue totalmente determinante para que hoy me dedique a esto en el Caribe.

De hecho, de no haber sufrido la experiencia de Puerto Madryn, quizás me habría dedicado al buceo mucho antes y no habría desperdiciado tiempo y dinero en otras actividades hasta retomarlo.

Con todo esto, lo que pretendo transmitirte es que no pienses en tu bautismo de buceo ni en el curso Open Water Diver como un mero trámite. Piénsalo como una oportunidad para reafirmar tu gusto por el océano, por la actividad y por una forma de vida completamente distinta de la que conoces.

No te limites a hacer el curso: conoce a tu instructor, interésate por sus motivaciones para trabajar en el mar y enseñar, mira su cara cada vez que ve que tú disfrutas. Esa es una de las mejores sensaciones de esta profesión: el hecho de ver sonreír a la gente día sí y día también, y que eso lo provoques tú.

Cuando des el primer paso, no dejes de pensar en todo esto. Busca un centro en condiciones, donde la formación sea buena pero donde además los instructores estén contentos en su puesto y haya buen ambiente tanto para clientes como para empleados. Todo eso hará que, cuando termines esa primera experiencia, tengas aún más claro que quieres dedicarte a esto y se refuerce tu idea de dar el cambio.

Por cierto, si ahora fuera a Puerto Madryn con la experiencia que tengo, es muy probable que lo disfrutara muchísimo más. Por eso muchas veces no se trata solo de escoger buenos profesionales para dar este primer paso: a veces es escoger el lugar correcto en el momento preciso, y no empezar en situaciones que quizás nos superen.

Caso real: dos hermanos dando sus primeros pasos

Ahora mismo tengo en el centro a dos hermanos. El año pasado hicieron el Open Water con nosotros y ahora están encadenando todos los cursos: hasta divemaster él y hasta instructora ella.

Lo interesante es que ellos empezaron el curso en Suecia, con la piscina y la teoría, pero no hicieron allí las clases de aguas abiertas porque sabían que no era el lugar indicado para ellos. Prefirieron hacer las aguas abiertas con nosotros en un viaje: aprovecharon las vacaciones y acabaron aquí el curso, con el agua a 29 grados y 20 metros de visibilidad.

Gracias a esa decisión, en diciembre acabarán su internship y volverán a Suecia como divemaster e instructora. Fíjate si es importante esa primera experiencia.

Si después de leer todo esto el primer paso te ha quedado claro, el siguiente es entender el camino completo. Lo tienes desglosado en mi guía para dedicarte al buceo, y si ya quieres ir directo a la formación profesional, mira los cursos de buceo profesional para saber qué necesitas y en qué orden.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es tan importante el primer contacto con el buceo?

Porque es la experiencia que nunca se olvida. Si es mala puede frenar en seco tus metas, y si es buena puede impulsarlas a toda velocidad. En mi caso, una primera experiencia desastrosa en Puerto Madryn casi me aleja del buceo para siempre; fue la segunda, en Providencia, la que me hizo dedicarme a esto.

Si mi primera experiencia buceando fue mala, ¿debo rendirme?

No. Nunca se está 100% seguro de acertar con las decisiones, así que si tu primera vez sale mal siempre puedes volver a intentarlo, igual que hice yo. Muchas veces el problema no es el buceo en sí, sino el centro, el lugar o el momento elegidos. Cambia eso y la experiencia puede ser radicalmente distinta.

¿Cómo elijo un buen centro para empezar?

Busca un centro en condiciones donde la formación sea buena y, sobre todo, donde los instructores estén contentos en su trabajo y haya buen ambiente para clientes y empleados. Conoce a tu instructor e interésate por sus motivaciones. Y ten en cuenta el lugar y el momento: a veces conviene esperar a hacer las aguas abiertas en un sitio con buenas condiciones en lugar de empezar donde el mar te supere.

¿Quieres empezar con buen pie?

Si estás pensando en dar tu primer paso en el buceo y quieres hacerlo bien desde el principio, te ayudo a planearlo. Revisa la guía completa y escríbeme con tu situación: vemos juntos por dónde empezar.

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