Como Tengo Un Centro De Buceo En El Caribe

Hola, mi nombre es Josué Zarco, soy el fundador de este blog, scubalifestyle.com, y actual dueño de un centro de buceo perdido en el Caribe dominicano. El propósito de este artículo es explicarte cómo he llegado hasta aquí: cómo pasé de trabajar como teleoperador vendiendo congelados (sí, congelados, tal como te lo cuento) mientras estudiaba (más bien poco), a dueño de un centro de buceo. Haciendo que mi hobby número uno me dé para vivir, a mí y a mi familia, todos los días en una de las zonas más bonitas del Caribe dominicano.

En corto: Llegué a tener un centro de buceo en el Caribe sin atajos: empecé de dependiente en una tienda de buceo, dirigí una zona comercial, abrí mi primer centro en España en 2011 y cometí casi todos los errores posibles. Esos errores (crecer demasiado rápido, no formarme primero, vender mal mi empresa) son justo lo que hoy te ayudo a evitar. El buceo me cambió la vida, y con la formación y la cabeza adecuadas también puede cambiar la tuya.

Cómo el buceo me cambió la vida

Gracias a la formación que he recibido durante todos estos años, he conseguido abrir dos centros de buceo y dedicarme al 100% al buceo como instructor y CEO de un centro PADI.

Actualmente vivo en el norte de República Dominicana, en lo que se conoce como el mar Caribe, aunque realmente es el océano Atlántico. Disfruto todo el año de una temperatura perfecta y de un clima envidiable, y me tomo cocolocos y piñas coladas cada día sin preocuparme de si las tienen o no en el bar de la esquina.

Nuestro centro de buceo está a un minuto de la playa más bonita de la zona, rodeados de palmeras y enfrente de un precioso hotel con forma de barco. De hecho, todos los meses sube un chico local a lo alto de la palmera a quitarnos los cocos que crecen en ella, no vaya a ser que nos caiga uno encima un día de estos.

Vivimos en un hotel increíble, con los jardines más bonitos que os podáis imaginar. Todos los días tenemos fruta fresca en la puerta y, desde que vivo aquí, no me he quitado las chanclas ni el pantalón corto en todo el año. Cientos de colibríes inundan el jardín de casa y un gato se dedica a perseguir unas lagartijas pequeñas que Paola (mi mujer) llama «saltarinas» por la graciosa forma en la que se mueven.

La temperatura del agua ronda los 27 ºC en invierno y 31 ºC en verano; la de superficie, ni idea, pero siempre está por encima de unos fantásticos 25 ºC, y, quitando algún día esporádico, nada de lluvias. Lo de verano o invierno es un decir, porque desde que estamos aquí vivimos entre primavera y verano todo el año.

Como veis, el buceo me ha llevado a vivir en lo que conocemos como paraíso. Aunque cada uno tenemos una noción diferente de lo que consideramos paraíso, ¿verdad? El mío se acerca bastante a esto, todo hay que decirlo, y parece que cada vez que cuelgo una foto en redes, el del resto también.

Un día normal en mi vida es levantarme sobre las 7:00, desayunar en el jardín, abrir el centro a las 8:00 y salir a bucear con gente la mar de simpática (generalmente turistas de vacaciones con ganas de pasarlo bien). Vuelvo sobre las 12:30 para preparar las actividades del día siguiente o visitar algún hotel. Si hay buceo por la tarde o nocturno, genial: más posibilidades de ver grandes barracudas.

A veces los clientes nos invitan a comer o a cenar, así que mi vida social es bastante agradable también. De hecho, ahora mismo tenemos pendiente visitar gente en:

  • Finlandia
  • Suecia
  • Suiza
  • Maine
  • California
  • Düsseldorf y otras ciudades alemanas que ni puedo pronunciar
  • París
  • Chile

Y alguno más que seguro me olvido. Respecto al buceo, la temperatura ya os la he dicho, la visibilidad supera siempre los 20 metros, y la vida acuática… buff. Solo contar que este febrero buceamos con ballenas yubarta; creo que con eso está todo dicho, ¿verdad? Bastante mejor que meterse en una oficina de 8:00 a 15:00, ¿o no?

No siempre ha sido así para mí. Me ha llevado tiempo juntar todos los ingredientes y tener este estilo de vida, pero tranquilo: a ti no te llevará tanto. Yo metí mucho la pata, y si sigues leyendo te ahorrarás muchos dolores de cabeza.

Cómo comencé en el buceo

El buceo para mí siempre fue un hobby. De hecho, mi primera experiencia fue horrible. Mi bautismo fue en el sur de Argentina, en la zona de Puerto Madryn. Me metieron a 9 metros de profundidad durante 15 minutos, me sacaron una foto y listo, para casa. Bueno, para casa sí, pero dos horas después seguía tiritando: un traje tres tallas más grande que yo y el agua a menos de 12 ºC tienen esa virtud.

Mi segunda experiencia fue totalmente diferente. Mi padre siguió insistiendo para que hiciéramos otra prueba, y esta vez, en la isla de Providencia (Colombia), sí que disfruté del buceo. El agua a 30 ºC, 30 metros de visibilidad y un centro de buceo nuevo donde el dueño, Edgar, estaba estrenando los equipos. Nos metió en el agua con toda la ilusión del mundo, y eso se nota. En ese momento cambié el chip, y desde entonces nada de montaña en vacaciones: solo agua, por favor, y calentita. (Ya irás descubriendo lo poco tolerante que soy al frío.)

Gracias a mi padre pude bucear en lugares como la Polinesia Francesa, Isla de Pascua, Cuba o México. Durante esa época conocí centros de buceo que trabajaban bien y otros que trabajaban mal; instructores buenos y malos.

De hecho, con 17 años tuve mi primer susto grande buceando. Aún tenía poca experiencia, y el «fenómeno» del guía que nos llevaba nos bajó a 34 metros a bucear con tiburones. Se me acabó el aire del tanque, ¿y qué pasó después? Que salí disparado por no saber usar la válvula trasera del chaleco (estaba boca abajo). Esto me enseñó que el buceo no es ninguna broma, y aún doy gracias por haber soltado todo el aire de los pulmones, o habría acabado con una sobrepresión pulmonar como una casa. También me enseñó a elegir mejor los centros de buceo y a mis instructores.

Y acabé entrando en la industria del buceo

Todo esto me llevó a que un día, cansado de perder el tiempo con una carrera que no me llenaba y sacando dinero como teleoperador (ojo, se me daba muy bien y ganaba bastante; un día hablaré de esto), decidí mandar un e-mail a un centro de buceo en la zona de Galicia, cerca de donde vivía, para salir a bucear.

Casualidades de la vida: me contestó diciendo que ese fin de semana no podía, porque estaban abriendo en mi ciudad una sucursal de la empresa más grande de España de buceo deportivo y comercial. Así que, medio en broma, le pregunté si no necesitaban un dependiente, y esa misma noche, con una cerveza delante, me contrató Ángel, uno de los mejores instructores de buceo técnico que conozco y, aunque él no lo sepa, una de las personas que más admiro.

Una cosa llevó a la otra, y después de tres años trabajando en esa empresa me ascendieron a dirigir la zona noroeste de la península ibérica. Más adelante, eso me animó a abrir mi primer centro de buceo en 2011.

De los errores se aprende

Después de cuatro años trabajando en la industria del buceo, y con la experiencia de conocer a mucha gente del sector, en mayo de 2011 me animé a abrir mi propio centro.

Primer error: lo abrí sin dedicarme a ello al 100%, contratando a todo el personal y sin ser ni siquiera un buen divemaster. Creía que mi experiencia en el sector podría suplir mis carencias como formador. Craso error. El primer paso es conocer la formación, entre otras cosas porque así podría haber controlado mejor la calidad de mis empleados.

Segundo error: crecí demasiado en muy poco tiempo. Está muy bien crecer, pero cuando no se tiene ningún plan de crecimiento, al final el golpe es más grande. Un verano llegué a tener hasta 5 instructores y 3 o 4 divemasters o internships al mismo tiempo, con todo lo que eso conlleva en gastos y complejidad.

En tan solo tres años pasamos de ser un centro nuevo a convertirnos en el único centro PADI 5 IDC de todo el noroeste de España. Empezamos a formar instructores, y fue justo entonces cuando comencé a ver los problemas de crecer tan rápido.

Por suerte conocí a un Course Director fantástico que me ayudó a corregir ciertos problemas. El primero fue convencerme de hacerme instructor de buceo y staff instructor, para poder controlarlo todo mucho mejor. Y resultó que me gustó. Sí, aunque no te lo creas, me gustó enseñar casi más que bucear (vale, en Galicia con 12 grados y 4 metros de visibilidad eso a veces no es difícil). La parte de formar me pareció lo más divertido de llevar el centro, así que reduje el personal, bajé los gastos y seguimos creciendo.

Ahora bien, cuando los errores son grandes y se ha hecho todo a lo loco, cuando viene una desgracia no hay plan B. Y eso me pasó a mí. En 2014, un problema de riñón me sacó del agua y me mandó a Madrid. Me pilló justo empezando la temporada baja, recién renovado el material del centro (así que sin un duro) y con el personal de vacaciones.

«Bueno, no pasa nada», pensé, «el centro es el más grande de la zona, tenemos infinidad de clientes, vayamos a conseguir un inversor». Y fallé de nuevo: las prisas en los negocios no son buenas, así que vendí el 51% de la empresa por nada, y para colmo a una sociedad que no tenía precisamente interés en el buceo.

Así que en 2015 decidí salir de la administración del centro y nos embarcamos en el proyecto en el que estamos ahora. Cómo encontramos la oportunidad, el país, y cómo abrimos a 9.000 km de nuestra casa lo irás conociendo en otros posts, no te preocupes. Solo decirte que ahora mismo somos el único centro PADI de la zona donde estamos, y seguimos aprendiendo.

Hoy ayudo a gente a dedicarse a esto

Gracias a tener algo más de tiempo, abrí Scuba Lifestyle, donde ayudo a gente como tú, que se plantea adentrarse en la industria del buceo. ¿Y qué mejor forma que aprendiendo de los errores de otros como yo, que ya he pasado por esto y he cometido todos los errores habidos y por haber?

Hoy continúo con mi centro de buceo en el Caribe, enseñando mi pasión, disfrutando de un clima envidiable y conociendo gente nueva todos los días. Y mediante Scuba Lifestyle hago que gente como tú pueda vivir de su hobby y cambie su modo de vida a mejor.

Si esta historia toca tu situación, tu siguiente paso puede ser entender qué supone trabajar como instructor de buceo y conocer las herramientas para centros de buceo que de verdad usamos en el día a día.

Preguntas frecuentes sobre montar un centro de buceo en el Caribe

¿Cómo llegaste a tener un centro de buceo en el Caribe?

Empecé de dependiente en una tienda de buceo en Galicia, tras dejar mi trabajo de teleoperador. Después de tres años me ascendieron a dirigir la zona noroeste, abrí mi primer centro en España en 2011 y, tras varios años y muchos errores, en 2015 me embarqué en el proyecto actual: un centro PADI en el norte de República Dominicana.

¿Cuáles fueron tus mayores errores al montar tu primer centro?

Abrirlo sin dedicarme al 100% y sin ser ni siquiera un buen divemaster, crecer demasiado rápido sin un plan, y luego, ante un problema de salud, vender mal el 51% de la empresa con prisas. La lección: fórmate primero, crece con cabeza y no tomes decisiones financieras importantes a la carrera.

¿Cómo es un día normal llevando un centro de buceo en el Caribe?

Me levanto sobre las 7:00, desayuno en el jardín, abro el centro a las 8:00 y salgo a bucear con turistas. Vuelvo a mediodía para preparar las actividades del día siguiente o visitar hoteles, y si hay buceo de tarde o nocturno, mejor. Agua a 27-31 ºC, visibilidad de más de 20 metros y vida marina espectacular.

¿Quieres montar tu propio centro de buceo?

Si tu objetivo es vivir del buceo y algún día tener tu propio centro, empieza por conocer las herramientas para centros de buceo que de verdad funcionan. Y si tienes dudas concretas sobre mi experiencia, escríbeme y hablamos.

4 comentarios en “Como Tengo Un Centro De Buceo En El Caribe”

  1. Hola Jossue pues gracias por el relatonde tu histotoria me consuela ver a mo soy la unica persona q esta metiendo la pata pero las ganas y e ansia a veces puede a cualquiera. Yo ahora estoy viviendo mi metedura de pata en Honduras con un centro q iba a ser mio y resulto ser una estafa asi q sueño chafado y volver a empezar desde 0 volvere a España y lo volvere a intentar despues de 10 anos por las agua y siendo instructora tengo q luchar por ello asi q gracias por tus palabras… Como decian en los boletos antes SIGUE BUSCANDO… Un saludo y a por todas te seguire en todo

    1. Lo importante de los errores es aprender de ellos y, en la medida de lo posible, no volver a caer. Desde luego si no se cometen errores es porque no se intenta conseguir nada en esta vida asi que ánimo y a buscar el siguiente pero con lo aprendido por delante!
      En mi caso es el segundo centro de buceo y aún meto la pata en muchas formas pero poco a poco se va aprendiendo, de eso se trata este de blog, de que la gente no meta la pata donde otros ya la hemos metido jeje
      Honduras es un mercado muy competido para el buceo, sobre todo porque mezcla el low cost con una cantidad increible de clientes, imagino que al haber tanto centro de buceo te encuentras de todo. En España montar algo cada vez es mas complicado por la cantidad de trabas burocraticas y el mercado tan competido que hay pero seguro que encuentras tu hueco 😉
      Un saludo y muchos ánimos!!

    2. Gracias por tus comemtarios es cierto q aqui esta todo muy explotado y la verdad que no hacen facil pero bueno eso es una señal de que este no es nuestri sitio y España esta solo de paso. Si algun dia tengo la opoerunidad de visitarte lo haria con gusto es una pena porque ya he estado alli 2 veces pero no hay 2 sin tres verdad? Seguiremos en busca de nuestro sueño tadavia mo cumplido felices buceos
      Um saludo

    3. Gracias a tí por leerme! Y Ánimo que a la tercera va la vencida 🙂 Aquí estaremos buceando.
      Mucha suerte en España, allí aún hay muy buenas oportunidades y en zonas donde a priori no debería haber mucho buceo te sorprenderías de la cantidad de gente que esta dispuesta a aprender, hasta en Toledo ya hay centros de buceo!

      Saludos!

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