Hoy te cuento algo que no se suele decir: los miedos que tengo cuando los clientes reservan y toca ir al agua con ellos. Porque ser instructor no es solo disfrutar; es también gestionar la responsabilidad de que todo salga bien. Estos son los míos y, sobre todo, cómo los manejo.
En corto: mis cinco miedos son tener todo listo antes de que lleguen los clientes, que tengan de verdad la experiencia que dicen, que estén bien de salud, que cambie el tiempo durante el buceo y que no veamos nada interesante. No se superan, se minimizan: con preparación, un primer buceo sencillo, papeleo médico, mirar la previsión y bucear despacio.
Aclaro una cosa antes de empezar, porque no es lo mismo: esto va de mis miedos como profesional, con gente a mi cargo. Si lo que buscas es el miedo al buceo del buceador, ese agobio que te entra bajo el agua y cómo se maneja, te lo cuento en detalle en otro artículo.
1. Tener todo preparado antes de que lleguen
En mi centro somos pocos, así que cada uno tiene que saber muy bien sus tareas para no llegar a las 6 de la mañana a montarlo todo. Me gusta que, cuando el cliente entra por la puerta, los equipos ya estén en el barco, el papeleo encima de la mesa y el personal libre para volcarse en la atención. Eso nos llevó de cero a estar entre los primeros en TripAdvisor en pocos meses. Pero no siempre se puede (el barco es de alquiler, el capitán es freelance, mil cosas pueden torcerse), y cuando los clientes llegan y no está todo al 100%, ese estrés se nota en el trabajo. Recomendación: ten todo listo y siempre margen de tiempo.
2. Que el cliente tenga la experiencia que dice tener
Si has trabajado de instructor o divemaster, sabes que esto es clásico, sobre todo con clientes hispanohablantes: con tal de bajar a ese punto que «está genial», más de uno pasa del Open a profundidades que no le tocan. ¿Cómo lo soluciono? El primer punto con clientes nuevos siempre empieza en 4 metros y baja hasta unos 14. Así, si me han tomado el pelo, cuando no sean capaces de manejarse en lo fácil descubrirán su experiencia real… y yo sabré hasta dónde puedo bajarlos en las siguientes inmersiones.
3. Que los clientes estén bien de salud
De mis años en Galicia me quedó grabado que las pocas fatalidades que hubo fueron por problemas médicos. Que a un cliente le dé un paro cardíaco u otra complicación y no puedas reaccionar a tiempo es un miedo real, más en zonas con sanidad limitada. Te cuento una de hace poco:
Dos buceadores tuvieron que hacer un ascenso sin control desde cerca de 30 metros por un problema de equipo. Llegó la ambulancia y… el paramédico no quería darles oxígeno porque «no estaba en su plan de actuación». Después, la clínica asignada no quería atenderlos por falta de medios, y el de la ambulancia se negaba a llevarlos a otro hospital sin autorización porque no tenían seguro. Salió bien de milagro. ¿Entiendes ahora mi preocupación?
Por eso insisto tanto en el papeleo médico y en bucear asegurado. Si buceas por tu cuenta, mírate la guía de seguros de buceo.
4. Que cambien las condiciones durante el buceo
En zonas así, el mar y el clima cambian rapidísimo. Estás tan tranquilo tomando el sol y en cinco minutos corres a refugiarte. Bajo el agua ni te enteras (las condiciones suelen ser buenas), pero desde que te tiras hasta que subes puede pasar de todo arriba: más de una vez me he tirado con un día precioso y al sacar la cabeza estaba diluviando y con olas pasando por encima del barco, sobre todo en época de ballenas, que es cuando más salgo.
5. Que no veamos nada interesante
Este es muy relativo. Como buceo aquí a diario, la buena visibilidad y los peces de siempre ya no me llaman la atención, y proyecto que a los clientes tampoco. Pero la realidad es que casi siempre disfrutan: los que tienen poca experiencia lo flipan, y los que tienen mucha llevaban tiempo sin mojarse. Además, esta zona pasa de cero a todo en un instante: un día no ves nada y al siguiente aparece una morena de dos metros, una yubarta o un manatí. Eso es lo que me engancha de aquí.
Cómo enfrento estos miedos
- Preparo todo el día anterior y llego al menos una hora antes que los clientes.
- El primer buceo con alguien que no conozco, siempre a un punto sencillo, muy atento al aire y a la distancia.
- Descargo de responsabilidad y cuestionario médico firmados, y simulacros de emergencia con el equipo.
- Reviso la previsión meteorológica constantemente y aprendo algo de climatología.
- Cada vez buceo más despacio: no me pierdo nada y, de paso, no se me pierde nadie.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si un cliente tiene la experiencia que dice?
Haz el primer buceo en un punto sencillo y poco profundo. Si exageró su nivel, lo verás enseguida y podrás ajustar la profundidad de las siguientes inmersiones con seguridad.
¿Qué papeleo de seguridad no puede faltar?
El descargo de responsabilidad y el cuestionario médico firmados por cada cliente, además de tener claros los protocolos de emergencia y practicarlos con el equipo.
¿Cómo se gestionan los nervios guiando?
No se eliminan, se minimizan: preparación previa, margen de tiempo, primer buceo fácil, papeleo en regla y bucear despacio para controlar al grupo y disfrutar más.
¿Te formas para guiar con seguridad?
Si vas hacia divemaster o instructor, te cuento cómo trabajar estos miedos. Mira también las habilidades del instructor o escríbeme.
